
Después de ver tantas fotos del pasado Halloween en displays, facebook o simplemente personas disfrazdas en algún lugar, escribo ésto en mi blog. Ojalá y les guste.
Era una noche como aquellas que solo hay una vez al año: aire fresco, un ambiente denso, la oscuridad de la noche adornada con luces, risas y música, los muertos reviven, el diablo deja el infierno... pero aún así era una noche de fiesta.
Una noche en que me abría paso entre gente extraña mientras vampirezas, diablas o la mismísima Marilyn Monroe estaban a mi alrededor; invitando a que fuera a un castillo en Rumania, al libidinoso infierno o a una de esas mansiones en Hollywood. Suena demasiado tentador para solamente una noche cada año, pero mejor seguí mi camino.
Más adelante, esos seres terroríficos fueron reemplazados por seres de fantasía: personajes de cuento, magos, hadas madrinas, príncipes azules y brujas. Como si el mismísimo Charles Perrault los hubiera vuelto a revivir para esa mágica noche. Los encantos de estos personajes parecían ofrecer una noche llena de fantasías; pero muchas personas dicen por ahí que el encanto casi nunca es para siempre. así que mejor seguí mi camino sin comprobar ese dicho.
Al seguir mi camino me encuentro con actores de cine mudo, mientras otras personas proclaman amor y paz al mismo tiempo que fuman marihuana, quizás aquella chica policía de la esquina se los debería de llevar a la cárcel por fumar drogas, pero en fin, esa noche se puede todo. Todas esas personas me invitan a vivir en otra época, pero saben, estoy bien en estos tiempos.
Ya cansado, al creer que he visto todo, escucho tu voz. Aquella voz me llama y voy hacia un lugar oscuro, frío y misterioso... pero ya no estás, tu voz se ha ido, me encuentro solo, confundido y todavía me pregunto: Y tú amor, ¿De qué te disfrazaste en Halloween?.
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