
Érase una vez en un pueblito muy pintoresco, una famosa y fina pastelería de nombre "Nayelo". Dicha pastelería, atendida por su simpática dueña, la Señora Pan, vendía deliciosos postres a montones, todos querían probar las creaciones de la Señora Pan. Pero un día, en una jugada de cartas, la señora perdió todas las ganancias. Se quedó sin ingredientes; sólo tenía su famosa masa pastelera y en medio del jardín de su negocio había un frondoso árbol de manzanas de la felicidad.
Desesperada debido a esa situación la Señora Pan decide ir hacia otros negocios de repostería por ingredientes para así crear un postre al que ella llamó "El pastel mágico", el cual se suponía volvería otra vez exitoso al negocio.
Ya teniendo la masa y las manzanas de la felicidad, cree que sería bueno que el pastel llevara un poco de vegetales. Por eso, va a una tienda especializada llamada "La calabaza felíz" donde su dueña, una simpática mujer accede a obsequiarle unas semillas de calabaza, no sin antes acordar que ya hecho el pastel, también se vendería en su tienda, con respectivas ganancias para "Nayelo".
Después, la Señora Pan peinsa que algo que contraste con el sabor de la calabaza sería buena idea, es por eso que va donde Ana Karen Milo, mujer agradable que gusta de vender postres extraños en su negocio, el cual es famoso por vender canela mágica. -¿Qué tendra de mágica la dichosa canela?- Se preguntó la Señora Pan. Quizás esa magia haga que "Nayelo vuelva a hacer exitoso. Por eso, Pan convence a Ana Karen Milo de que le de de su canela a cambio de probar el pastel.
Camino a Nayelo, la Señora Pan piensa que ya tiene los ingredientes para su pastel mágico, pero... ¡un momento! aún le falta el ingrediente de los dioses, el afrodisiáco chocolate. Después de todo, si un postre es mágico dicha magia puede ser afrodisiaca ¿no?.
Sabiendo éso, va hacia la repostería de un regordete personaje conocido por vender el mejor chocolate de la región. Al ser ellos conocidos de muchos años, el amigo regordete le da un saco del mejor chocolate a la Señora Pan.
Ya en Nayelo, la Señora hornea su famosa masa con semillas de calabaza, salido el pastel del horno lo baña de chocolate, crema de fresas y lo espolvorea de canela mágica. Para hacer aún más tentador el postre, lo acompaña con manzanas de la felicidad horneada.
El postre es distribuido en las respectivas tiendas y principalmente en "Nayelo", siendo un éxito total y dando el éxito de antes a dicha respotería.
Un buen día, una nueva pareja llega al pueblo y entran al negocio de la Señora Pan. Al preguntarles la Señora sus nombres, dicen que son la pareja Lión del Mar. Después de unos minutos de charla y conocer mejor el negocio, ordenan el famoso pastel de la felicidad. El postre que volvió exitoso al negocio y alimentó a cientos de personas aficionadas a los pasteles =)
Nos leemos luego =).
