
Querido lector: Después de un mes de no escribir al fin he vuelto. Ahora te traigo una singular historia, espero que te guste.
Mamá: voy a ir a conquistar el mundo, fue lo último que escuché decir a mi hijo Lalito antes de que saliera como rayo por la puerta de enfrente de la casa.
Ya en el exterior, el mundo se volvió enorme; en ocasiones muy lindo y en otras era horrible. Había animales que cuidaban viviendas pero que a la vez emitían sonidos aterradores para el niño, él les hacía frente y los encaraba como todo un caballero de la edad media, un pequeño caballerito. Después de pasar sobre esas terribles fieras, se internó en la densa jungla y empezó a luchar ferozmente por no perderse en medio de los enormes árboles y enredaderas.
En esa jungla, Lalito se encuentra con mosquitos que lo quieren atacar y sale corriendo despavoridamente, pero en ese momento cae sobre el enorme pantano que hay al salir de ese lugar. Se levanta rápidamente, medio se limpia y se va.
Cuando sale de ahí, el niño ya casi ha conquistado el mundo y le falta poco para recoger su recompensa: algo de beber y otra cosa para comer, sólo que debe de pasar por un estrecho lugar por donde trotan numerosos caballos.
Lalito se queda esperando a que no pasen y cuando el lugar está vacío. cuenta: 1. 2. 3 y corre por su premio.
Al tenerla, el envase de la bebida es tan grande y la bolsa tan enorme, que a Lalito le cuesta mucho trabajo poder pasar de nuevo por el cruce de caballos y se vuelve a esperar a que no pasen, repite la cuenta y cruza por el camino pero esta vez equilibrando su recompensa.
Ya está del otro lado, apunto de volver a casa; avanza unos cuantos pasos equilibrando su premio y en ese momento su comida y bebida se caen, el niño empieza a llorar... sale su mamá y le exclama: Ay Lalito, se te cayeron las papitas y la soda, además estás todo manchado de lodo!!.
Saludos.