
"No hemos llegado más lejos, pero sí hasta aquí" decía la última oración del libro que estaba leyendo, lo cerré; lo puse en la cómoda de al lado, apagué la lámpara de mi cuarto y me dormí.
A la mañana siguiente me desperté, vi a mi alrededor el enorme cuarto donde me encontraba: bureaus de fina madera, en ellos había relojes caros, anillos, cadenas, esclavas, extravagantes artículos decoraban mi habitación y un enorme cuadro parecía vigilarme. Me sacudí los ojos para borrar esa escena y me levanté.
Me bañé, me cambié y bajé hacia la cocina donde mi sirvienta me tenía preparado el desayuno: fruta picada, queso cottage, cereal, jugo de naranja y pan francés. Me lo comí.
Después de desayunar me fui a recorrer mi casa: de 2 niveles, pisos elegantes, adornos costosos, dos autos último modelo; un gato de raza, un bulldog inglés, cuarto de juegos con bar incluído, jardín, una biblioteca con cientos de ejemplares, computadoras de la más reciente generación, amplias habitaciones y un estante donde están todos mis premios cosechados a lo largo de mi vida, en especial ese del cual estoy tan orgulloso, la verdad es que el estante se ve muy bien pero, falta algo... aparte de la servidumbre, en mi casa no hay alguien más, nadie con quien compartir esos premios ni tampoco mi gran hogar.
Después de recorrer mi casa voy hacia el cuarto de juegos, sacó un chocolate de un cajón; me acomodo en un sillón, pongo un poco de música y me quedo dormido mientras la letra de la canción susurra:
Who wants to live forever when love must die.
Con este relato empiezo el 2009.
Espero que les haya gustado =)
Nos leemos después