Sonríes y el mundo también sonríe, los colores brillan, las cosas suceden y yo me escondo en el río de palabras que te acompaña cuando estás de buen humor. Me gusta escucharte, hablas de cosas agradables, interesantes o importantes y en la vibración de tu voz se descargan todas mis emociones y toda mi atención. Mientras más hablas, más entiendo, casi como si entre el mundo y yo se hiciera un camino hecho con tu voz. Me quedo callado, sorprendido y en el fondo sé que no necesito decir nada, porque tú estás allí.
Saludos a mis lectores, en especial al blog de "Pleiade".
Nos leemos después.
1 comentario:
Muy bonito, poncho...pero qué es eso de que no me mande saludos a mí..a mí....
aay mijito
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