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miércoles, agosto 04, 2010

Una historia digna de ser contada


"Familia desestructurada, sin padre y con una madre bohemia que acaba en un campo de concentración; su hijo con cuatro años mendiga y roba en las calles para poder comer". El párrafo anterior bien podría resumir la vida de Ted Bundy, Al Capone o Pablo Escobar. Sin embargo relata la vida de Mario Capecchi, alguien que pasó de ser un mendigo a ganador del Premio Nobel de Medicina en 2007. A continuación su historia, una digna de ser contada:
Mario nació en Verona, Italia el 6 de octubre de 1937. Su padre Luciano murió en África en la Segunda Guerra Mundial, disparando contra aviones estadounidenses aunque oficialmente fue declarado desaparecido. Su madre, en cambio, era una poetiza de vida bohemia y profesora de la Sorbona, además era hija de una pintora norteamericana.
La madre de Mario, Lucy Reinburg era pintoresca y conocida por sus ideas antifascistas. Ya en 1941 la Gestapo llamó a la puerta de su casa y fue deportada al campo de concentración de Dachau como prisionera política. Mientras tanto, el pequeño Mario, con cuatro años, se quedó solo y fue a parar a una familia de campesinos tiroleses en Bolzano, en los Alpes italianos de la zona más germánica. Sus padres ya habían acordado con esta familia, pagándoles dinero, que se ocuparan del niño si les pasaba algo. pero al cabo de un año le dijeron que se había acabado el dinero de sus padres y lo pusieron en la calle. Tenía cinco años. «Estuve vagando por los caminos entre Bolzano y Verona, comiendo lo que podía, con otros grupos de niños. Robábamos para comer, nos daban caza, nos escondíamos en barriles, en establos, siempre huyendo», recuerda. «Sólo pensaba en comer, evitar el peligro y sobrevivir». Él y otros niños dormían desnudos en colchones, sin sábanas y su única comida era café y pan. Así pasó tres años.
Un día se puso muy enfermo y, no sabe cómo, se despertó en un hospital de Reggio Emilia. Era 1945. Alguien que lo encontró tirado en la calle lo llevó a una casa de monjas. Tenía tifus y habría muerto sin un médico.
El 6 de octubre de 1946 apareció su madre por sorpresa. Liberada por los aliados, llevaba meses buscándole. Enseguida emigraron a EEUU, donde su tío Henry, hermano de su mamá, era físico en Princeton. Vivió en una comunidad de Filadelfia y a partir de aquí su historia es la de un chico normal: aprender a leer y escribir, el bachillerato en Nueva York, universidad en Ohio y luego Harvard, donde encontró a Jim Watson, padre de la genética moderna.
Su madre murió en 1989 sin superar el trauma de Dachau. Mientras su hijo investigaba células madre para combatir enfermedades incurables. En Italia, su país de origen, no podría hacerlo. Está prohibido.
Después de vivir en la calle, robar para comer, aprender un idioma ajeno al suyo, a leer y escribir a los 13 años y doctorarse en Harvard, finalmente pasó de ser un mendigo a ganador del Premio Nobel en Medicina en 2007.

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